lunes, 6 de julio de 2026

Raspberry: cosas que pasan, pasas que cosan

Hace ya un tiempo que escribí sobre mi Raspberry y el uso que le estaba dando. Desde entonces, el concepto no ha cambiado. Es un gadget muy útil para mi organización de posts de arte (junto con otras funciones secundarias, que tal vez vayan a otro post). Por ello, he estado actualizándolo de vez en cuando, probando nuevas funciones, y manteniéndolo. Sobre esto quería escribir ahora.

No hay nada más frustrante que accionar el flujo de publicación y encontrarse con algo que ya no funciona. Y me ha pasado hace poco con la aplicación para Dropbox.

En Dropbox tengo alojado el repositorio de arte y descripciones. Para trabajar con él, utilizaba Dropbox Uploader, escrita íntegramente en... ¡Bash! Tardaba una barbaridad, pues iba leyendo los archivos uno por uno. Además sólo era unidireccional en esencia (descarga o subida). La sincronización bidireccional se podía conseguir con un truco de crear listas de archivos (locales y en la nube), compararlas y actuar en consecuencia: si falta un dibujo aquí, bórramelo allí. En su día me divertí bastante programándolo. Yo sabía bien que este programita en comparación con algo profesional, vendría a ser lo que un Meccano a la ingeniería automotriz. Pero acababa haciendo lo que le pedía. Aún no estaba ChatGPT en boga, por lo que tenía que tirar de páginas como Stack Overflow. Con todo, reconozco que era inmensamente más satisfactorio que meterle un texto a algo y que te lo haga. El propio acto de pensar en sí ya era divertido. Y así quedaba ese fragmento:

Pues bien, un buen día estaba decidido a publicar nuevo dibujo, y al ejecutar el script, me daba una salida sin errores pero sin contenido. Y es que, al parecer, Dropbox cambió el formato en su respuesta, por lo cual la aplicación ya no sacaba nada. Además, era improbable que este error fuese arreglado, ya que el proyecto llevaba sin actualizarse desde... ¡2021! Por suerte, encontré rclone y todo lo mostrado arriba quedó reemplazado por dos comandos que, simplemente, montan la raíz de archivos:

Siempre es agridulce tener que tirar algo que tomó horas de trabajo en su día, por una solución más experta. Pero esto enseña una valiosa lección que me aplicaré más a rajatabla: no inventar la rueda, y mucho menos, una sin mantener desde hace cinco años. Al final, todo gira en torno a resolver un problema, buscar una solución. En el recuerdo quedan todos aquellos programas que, rotos y huérfanos a día de hoy, nos hacen añorar no sólo los años en que Twitter se dejaba querer a través de una API pública y libre. Sino también la emoción de los primeros pasos, y la felicidad de los primeros éxitos.

https://github.com/andreafabrizi/Dropbox-Uploader/issues/606: Ups. Otra lección aprendida: mirar las issues de un proyecto, porque ahí fue resuelto el error. Aún así, creo que seguiré con rclone...


miércoles, 4 de febrero de 2026

AnaCrónica: Mi excursión a Arcade Planet

Llevaba mucho tiempo queriendo hacer esta excursión. Ya había ido en un par de ocasiones años atrás, cuando estaba en Dos Hermanas. Así que dejo vídeo primero, con lo que más me gustó y pude grabar.

Aprovechando que tenía vacaciones a la semana siguiente, salí tempranito un domingo (en que supuse habría menos gente), para echar el día entero y volver al siguiente. Tras pasar por Santa Justa, me bajé en la parada del cercanías (la urbanización es bonita pero está en mitad de la nada). Una vez en el salón, tengo que decir que el nuevo sitio no tiene punto de comparación a cuando estaba en Dos Hermanas en un polígono industrial. El tamaño, decoración y servicios han pegado un subidón. Y los precios no estaban mal. Tras un mandatorio café, empezó el vicio.

Tenía mis dudas sobre la cámara (un móvil con un palo selfie barato), pero pude grabarme bien jugando a la mayoría de las máquinas. Lo que más disfruté fueron:

  • Castlevania: The Arcade. Se jugaba con un mango que simulaba los latigazos, y contaba con un par de botones. Era muy divertido y no tan frenético ni ensordecedor como suelen ser los arcades de cabina envolvente.
  • Dariusburst: Another Chronicle. Un bello shmup espacial con pantalla doble, utilizando un sistema de espejos para extender la acción en formato ultra panorámico. La música y los sonidos crea una atmósfera inigualable.
  • Gunblade NY. Un favorito personal, muy satisfactorio por la pistola en sí. En su día estuvo en el salón recreativo de Eroski y me gustaba mucho.
  • Time Crisis 2. Los gráficos se han quedado un poco atrás, pero la suavidad y el retroceso del cañón al disparar es magnífico. Éste tuvo una gran conversión en PS2.
  • Crisis Zone. Otro shooter muy satisfactorio, con vibración en la pistola, en el que puedes destrozar todo el escenario. También estuvo en Eroski en su día.
  • Los pinballs. Sólo pude jugar a dos, pero el de Godzilla me impresionó. Pantalla con clips de las películas, poder elegir oponente, y multitud de efectos en el tablero que me mantuvieron enganchado bastante tiempo. En algunos momentos se liberaban tres bolas a la vez y es una auténtica locura.

En general, sobre todo jugué a clásicos, con alguna partida a Mortal Kombat, NeoGeo, Capcom... No toqué los títulos indie, musicales o de baile porque no son lo mío. En carreras probé Ridge Racer 5 (más por factor nostalgia, ya que fue mi primer juego de PS2). Había otro de llevar una ambulancia, en el que fracasé estrepitosamente en mi única partida. Otras curiosidades incluyen a Silent Scope, con el uso de la mirilla en el descomunal rifle. Silent Hill estaba allí, aunque el juego en sí me pareció algo mediocre. Police 24/7 es uno de esos arcades únicos, con sensor de movimiento, muy preciso y funcionando bastante bien (éste estuvo en el salón recreativo de Rosaleda en mis tiempos y tuve conversión a PS2, pero sin la magia que lo caracteriza). The House of the Dead: Scarlet Dawn tenía una cabina envolvente que incluía soplos de aire cuando había algún efecto en pantalla, lo cual no deja de ser espectacular. Densha De Go! es digna de mención. Aunque no lo jugué en esta ocasión, sí pude probarla cuando Arcade Planet estuvo en Dos Hermanas. Añade un factor de dificultad el hecho de estar completamente en japonés.

Hay que tener en cuenta que muchas de estas máquinas con periféricos no dejan de ser antiguas y por tanto, poco precisas, o con mala calibración. Crazy Taxi estaba por allí (un juego que quemé en PS2) con el que no podía ni acelerar. The House of the Dead 2 la pistola funcionaba a duras penas (y a partir del segundo título de la saga, los juegos son para olvidar; ¿en qué momento dejaron de esforzarse por poder "desmembrar" a los zombies?). Radikal Bikers no se dejaba controlar muy bien. De todas formas, es un gran trabajo que estén preservadas y disponibles para jugar, así que mis dieces para el equipo de Arcade Planet.

A la vuelta me llevé un buen susto. Al frío y la lluvia de la noche se sumó una estación desierta. El que tenía que coger no pasaba durante dos trayectos en domingo (error de cálculo), con lo que tuve que esperar bastante a la intemperie. Luego de Santa Justa al hostal, una larguísima caminata (otro fallo de cálculo...), llegando casi a medianoche y sin cenar. Al día siguiente ya fue otra historia (Renfe se volvió a retrasar, para sorpresa de nadie). Pero se quedan los buenos recuerdos. ¿Volveré? Desde luego.