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miércoles, 4 de febrero de 2026

AnaCrónica: Mi excursión a Arcade Planet

Llevaba mucho tiempo queriendo hacer esta excursión. Ya había ido en un par de ocasiones años atrás, cuando estaba en Dos Hermanas. Así que dejo vídeo primero, con lo que más me gustó y pude grabar.

Aprovechando que tenía vacaciones a la semana siguiente, salí tempranito un domingo (en que supuse habría menos gente), para echar el día entero y volver al siguiente. Tras pasar por Santa Justa, me bajé en la parada del cercanías (la urbanización es bonita pero está en mitad de la nada). Una vez en el salón, tengo que decir que el nuevo sitio no tiene punto de comparación a cuando estaba en Dos Hermanas en un polígono industrial. El tamaño, decoración y servicios han pegado un subidón. Y los precios no estaban mal. Tras un mandatorio café, empezó el vicio.

Tenía mis dudas sobre la cámara (un móvil con un palo selfie barato), pero pude grabarme bien jugando a la mayoría de las máquinas. Lo que más disfruté fueron:

  • Castlevania: The Arcade. Se jugaba con un mango que simulaba los latigazos, y contaba con un par de botones. Era muy divertido y no tan frenético ni ensordecedor como suelen ser los arcades de cabina envolvente.
  • Dariusburst: Another Chronicle. Un bello shmup espacial con pantalla doble, utilizando un sistema de espejos para extender la acción en formato ultra panorámico. La música y los sonidos crea una atmósfera inigualable.
  • Gunblade NY. Un favorito personal, muy satisfactorio por la pistola en sí. En su día estuvo en el salón recreativo de Eroski y me gustaba mucho.
  • Time Crisis 2. Los gráficos se han quedado un poco atrás, pero la suavidad y el retroceso del cañón al disparar es magnífico. Éste tuvo una gran conversión en PS2.
  • Crisis Zone. Otro shooter muy satisfactorio, con vibración en la pistola, en el que puedes destrozar todo el escenario. También estuvo en Eroski en su día.
  • Los pinballs. Sólo pude jugar a dos, pero el de Godzilla me impresionó. Pantalla con clips de las películas, poder elegir oponente, y multitud de efectos en el tablero que me mantuvieron enganchado bastante tiempo. En algunos momentos se liberaban tres bolas a la vez y es una auténtica locura.

En general, sobre todo jugué a clásicos, con alguna partida a Mortal Kombat, NeoGeo, Capcom... No toqué los títulos indie, musicales o de baile porque no son lo mío. En carreras probé Ridge Racer 5 (más por factor nostalgia, ya que fue mi primer juego de PS2). Había otro de llevar una ambulancia, en el que fracasé estrepitosamente en mi única partida. Otras curiosidades incluyen a Silent Scope, con el uso de la mirilla en el descomunal rifle. Silent Hill estaba allí, aunque el juego en sí me pareció algo mediocre. Police 24/7 es uno de esos arcades únicos, con sensor de movimiento, muy preciso y funcionando bastante bien (éste estuvo en el salón recreativo de Rosaleda en mis tiempos y tuve conversión a PS2, pero sin la magia que lo caracteriza). The House of the Dead: Scarlet Dawn tenía una cabina envolvente que incluía soplos de aire cuando había algún efecto en pantalla, lo cual no deja de ser espectacular. Densha De Go! es digna de mención. Aunque no lo jugué en esta ocasión, sí pude probarla cuando Arcade Planet estuvo en Dos Hermanas. Añade un factor de dificultad el hecho de estar completamente en japonés.

Hay que tener en cuenta que muchas de estas máquinas con periféricos no dejan de ser antiguas y por tanto, poco precisas, o con mala calibración. Crazy Taxi estaba por allí (un juego que quemé en PS2) con el que no podía ni acelerar. The House of the Dead 2 la pistola funcionaba a duras penas (y a partir del segundo título de la saga, los juegos son para olvidar; ¿en qué momento dejaron de esforzarse por poder "desmembrar" a los zombies?). Radikal Bikers no se dejaba controlar muy bien. De todas formas, es un gran trabajo que estén preservadas y disponibles para jugar, así que mis dieces para el equipo de Arcade Planet.

A la vuelta me llevé un buen susto. Al frío y la lluvia de la noche se sumó una estación desierta. El que tenía que coger no pasaba durante dos trayectos en domingo (error de cálculo), con lo que tuve que esperar bastante a la intemperie. Luego de Santa Justa al hostal, una larguísima caminata (otro fallo de cálculo...), llegando casi a medianoche y sin cenar. Al día siguiente ya fue otra historia (Renfe se volvió a retrasar, para sorpresa de nadie). Pero se quedan los buenos recuerdos. ¿Volveré? Desde luego.

viernes, 20 de agosto de 2021

Los gameplays intimistas y su magia

Qué vida más triste

Existe una magia especial cuando dos amigos se sientan a jugar un videojuego desde el mismo sofá.

No es el "efecto Bollycao" nostalfag que produce en ciertas personas ver que dos amigos se reúnen físicamente (y no online), para jugar algo en común, emponderado hasta el infinito por la equivocada idea de que todo tiempo pasado fue mejor. Tampoco tiene que ver con ningún tipo de insinuación erótica-festiva que implique la gran victoria de sentarte cerca de tu crush. Ni tan siquiera es la conexión que se produce con una amistad cuando compartes con ese alguien una pasión en común. Que me parece fabuloso pero no va por ahí. Y si piensas que tal vez tiene que ver con el juego en sí... pues no. Tampoco.

Entonces, ¿qué es? Pues, es una situación con un contexto que se produce bajo ciertos factores, en el cual dos jugadores, mientras juegan, hablan, se relacionan sin tapujos, mostrándose tal y como es. La amistad brilla. E invita a acercarse a cómo piensan, y cómo viven, en ese momento.

Ein, ¿hablabas de videojuegos?

Efectivamente, y allá voy a explicarlo. El videojuego no es más que el punto de partida. La excusa. De hecho, el videojuego da un poco igual; aunque como ahora paso a detallar, dependiendo del género, puede prestarse más o menos a crear este ambiente. Y los factores que crean este tipo de gameplays tan peculiares son:

  • Se intercala el propio avance en el juego con opiniones, anécdotas o temas de cualquier índole y con libertad personal. Esto creo que es lo más importante. Y lo que hace que el audio prevalezca sobre el vídeo.
  • Total espontaneidad.
  • Un entorno tranquilo, relajado. En casa como norma general.
  • Sin límite de tiempo estricto, sin prisas.
  • Si es por la noche, mejor.
  • La calidad técnica no importa tanto.
  • La calidad de la partida en sí no es tan importante, aunque sí debería tener un mínimo de interés.
  • Un gran peso del humor.
  • Más efectivo con juegos de un jugador, en modo historia y con cierta inmersión, que no se conozca de antemano o domine, si se jugó previamente. Al más puro estilo "pasa el mando". También valen juegos con multijugador cooperativo.
  • Preferiblemente con dos jugadores. Cuatro como mucho si se mantiene la "esencia" del chill.
  • Importancia del sonido ambiente, equiparado al ASMR, incluyendo clicks o pulsaciones del mando, comida y bebidas...
  • Como dije al principio: presencial. También podría ser online, aunque bajo mi opinión, la conexión es menor, y la chispa también.
Para que entendáis la analogía, la pieza sería parecida a una "entrevista", totalmente libre, abierta, sin pautas, que a lo que conocemos comúnmente como gameplay. O un retrato, en soporte audiovisual.

Pero, ¿no existen para ello otros formatos como los podcasts?

Cierto es. Con la diferencia de que un podcast es más cerrado: mayor estructura, planificación, enfoque en un tema y normalmente se busca informar. En un podcast hay temas que difícilmente pueden surgir. Aunque seguramente haya excepciones más experimentales que se acerquen, como "Nadie Sabe Nada" que es pura improvisación.

¿Por qué videojuegos y no otra cosa?

Podría. La gente se relaciona en todas partes como algo cotidiano. Pero como dije arriba, los videojuegos son la excusa perfecta. Hoy día uno de los entretenimientos más universales, y accesibles, que existen. Y el contexto que crea es ideal. Piensa en alguien que conozcas que no juegue absolutamente a nada. A mí me cuesta, aunque tuve un profesor en la Universidad que se declaraba abiertamente en contra. Lo mejor es que me daba una optativa sobre... ¡VIDEOJUEGOS! (desde luego la carrera fue un caldo de cultivo perfecto para todo tipo de situaciones bizarras).

Antes había mencionado un ejemplo de Gamplis, amigos del veterano youtuber Fistroman. En un excéntrico directo de Skyrim en un canal secundario, decía FM: "Esto es lo bueno de este canal, que como nos la suda, salen cosas muy interesantes". Se refería a que el gameplay que estaban emitiendo no se parecía en nada a un gameplay. Empezó como tal pero fue desvariando completamente.

El panorama del gameplay está saturado. Todo el mundo juega, y si lo pueden grabar y/o emitir, obteniendo algo a cambio, mejor. Esto da para un tema aparte. De los aspirantes a Youtube de los 2010's hemos pasado a los streamers, en directo, cuya inmensa mayoría busca, por encima de todo, crecimiento y prosperidad en sus plataformas (tenga el subtexto que tenga, esto siempre es la piedra angular). En mi caso, cuando digo "me encantan los gameplays", me refiero a los del tipo que dan título a esta entrada. Más allá de haberse ideado como producto, que sean, sobre todo, intimistas. Con esencia, espíritu.

A mí me gusta coleccionar algunos. Oírlos, desde mi móvil, me ayuda y acompaña en la vida diaria. Tiene un efecto balsámico, relajante, casi terapéutico diría. Cual aislada cápsula del tiempo en mitad de este torbellino cambiante que vivimos; más aún desde la pandemia... el terrible desastre que nos separó a todos. El mero hecho de oírlo se vuelve casi un acto egoísta. O idólatra. Durante unos años me tocó hacer frecuentes viajes en carretera. ¿Adivináis qué es lo que solía llevar puesto durante el trayecto? No hay otro formato que se le parezca, y cuando alguien lo graba, lo hace por accidente o casualidad. Porque los formatos se canibalizan entre ellos, se vuelven la misma cosa, y el gameplay no es una excepción.

Aunque todo esto está muy bien, pareciera que me esté limitando a ello como un producto audiovisual a disfrutar en tercera persona. Pues nada más lejos de la realidad. Es mucho mejor vivirlo. Quedar para jugar es el plan más zen que existe. Claro es, no siempre se puede, o apetece. Los videojuegos de hoy día tienen escasa inmersión, y el estilo de juego ha ido cambiando, planteándose más como una "maratón" que completar. Las famosas "quedadas de videojuegos" (al igual que las pijamadas) se han quedado desfasadas, obsoletas. La última persona de mi círculo que empleó esa expresión, se sacó unas oposiciones y desapareció del mapa. Quedar para esto requiere gran cantidad de energía. Los amigos viven lejos. Los amigos son selectivos; pero amigos al fin y al cabo. Y el retro o jugar títulos más antiguos no siempre es atractivo para muchos de ellos. Si quedas para jugar uno largo, el ritmo decae entre una quedada y otra. Salen otros planes alternativos que llegan a preferirse más, e incluso se dropean (abandonan) algunas partidas. Pero si no, igual también llegan a cansar las sesiones demasiado largas. Carajo, el mero hecho de hacerse adulto hace que estos planes se los lleve la corriente. ¡Son tantos inconvenientes!

Así que al final lo acabas oyendo. Que es mejor que nada.

Si tuviera que poner un ejemplo ideal de plan para gameplay intimista, en este instante de escritura se me ocurre Silent Hill, preferiblemente de la trilogía clásica. Soy un gran fan de los juegos de terror. Y ya de paso: ojalá esa franquicia levantara la cabeza. Pero bien de verdad. No como máquinas de pachinko. Ni como trending topic cada vez que en algún punto de España se forma niebla.

martes, 22 de septiembre de 2020

¡Feliz 5º Cumpleaños, Undertale! Un modesto pero sentido homenaje

¿Qué ha sido Undertale para mí? Quisiera hacerle un pequeño homenaje, recorriendo todas mis aportaciones a semejante videojuego. No están todos los que son (el post sería interminable), pero sí son todos los que están. Vamos allá.

Soy una persona que no sólo no sigue modas, sino que las odia de antemano sólo por el mero hecho de serlas (y hasta que me demuestren lo contrario). ¿Es moralmente dudoso? Puede ser. También depende del contexto. Por ejemplo, en la industria del videojuego, ese tipo de protagonismo es marketing puro y duro. Vale, el marketing lo es todo, los juegos se hacen para ganar dinero, como cualquier empresa. Pero hay juegos que se lo ganan. Y en este caso, corría aquel septiembre-octubre de 2015, que se puso de moda Undertale, y por tanto oí hablar del juego por primera vez. Yo al principio no le hice caso, pero la curiosidad finalmente me llevó a jugarlo por aquellas navidades, tras ver tanta gente enloquecida recomendándolo y tanto fanart de un esqueleto gordo sonriente con abrigo. Se me cayó la mandíbula al suelo... Tú sabes, normalmente un juego te reconforta con altibajos constantes; esta parte te gusta, pero esta no, aquí la música es meh, este personaje es genial, los otros no tanto, etc. Este caso era un flujo de elementos diseñados con buen gusto: personajes, música, trama, diálogos, luchas... Y tras terminarlo de muchas maneras (al principio cagándola y consiguiendo un final neutral, pero luego por la ruta Pacifista y Genocida), el mensaje se quedó guardado.

Y entonces entró el 2016. Como era aficionado al cosplay (mucho más que ahora), comencé a maquinar alguno sobre Undertale. Pero también me gustaban los grupales de cosplay. Alguno debía haber en marcha, y por Twitter me topé con uno muy ambicioso, que llevaba una chica (User4Friends), con mucha gente, para un buen salón, de cartel bonito y diseño propio. Me tiré adentro de cabeza.

Fijaos cómo estaba el patio

Por circunstancias de la vida, ese año fue bastante difícil para mí porque me mudé a Madrid. De todas formas, continué con la idea de participar. Al principio quería hacer a Alphys, aunque más tarde deseché esa idea (menos mal), y me quedé con Asriel Dreemurr, versión adulta. User4Friends se dio de baja, así como casi la mitad de la gente, y el grupal quedó sin dirección. Recordad que ya había gente por entonces, que daba por muerta la fiebre de Undertale. Fue a partir de ahí cuando me involucré en la organización, administrando al grupo, así como difundiéndolo para captar interesad@s. Unos salieron, otros llegaron. Pero a partir de entonces se formó un núcleo de amigos y amigas que vinieron para quedarse.

Acabamos incluyendo personajes de otros AU (Alternative Universe), versiones de la misma historia, hechas por fans. Ya falta poco...

Cartel final que yo mismo diseñé

*Nota: Siloru era mi antiguo pseudónimo.

Mientras tanto, por desgracia, en Madrid me estaba yendo bastante mal. Tanto, que aquel se quedó como uno de mis años más tristes y oscuros. Aquel pseudo-plan de vida fue un desastre (da para un amplísimo tema aparte). Aunque este proyecto me ayudó a salir adelante. Había hecho buenos amigos (especialmente a través del grupo de Telegram que teníamos... ¡que aún existe y usamos!), y tras volver a mi ciudad, seguía esforzándome en él. Entonces, tras un periodo de recuperación, llegó la magia de aquel 3 de diciembre, en el Mangafest de Sevilla. Qué mejor que dejaros con el magnífico vídeo que montó nuestra Alphys, para que os hagáis una idea:

Y el grupal se hizo realidad...

Por supuesto, aquélla no fue la única vez que llevé el traje de Asriel. Ya lo había estrenado en Femanca, donde conocí a Naz y Godoy, y más tarde me lo pondría en otros salones. Pero sin duda Mangafest'16 fue la ocasión.

Sin duda lo que más eché en falta, fue participar en algún concurso de cosplay. Incluso llegó a haber un intento para Ficzone, que no se llegó a realizar (la razón es que ni a Neku, ni a mí, nos gustaron las condiciones de participación, así que nos caímos). Pero aquí está el audio. Que por cierto, maravilloso mi amigo Santi Soto doblando a Asriel (ha estudiado doblaje, tiene sentido):

También hubo un "segundo encuentro" del grupal en el Salón del Manga de Jerez 2017, para el que hubieron variaciones de miembros. Fue una versión descafeinada del primero, pero nos dio la oportunidad de conocer a Lidia alias "Napstilla con Vainilla", que no había podido venir al original y que formaba parte de la familia. Diseñé otro cartel y no me arrepiento:

"Buscamos", por pedir que no quede. Se cayeron muchos.

La cosa no acabó ahí. Iba siendo hora de sacar adelante una sesión de fotos, ya que acostumbraba a sacar una por cada traje. Hacia finales de año, volví a contar con Guillermo para esa tarea, y nos encerramos unas cuantas horas en mi buhardilla, con unas telas, un foco, un flexo y muchas ganas. Sacamos una interesante sesión de fotos sobre el traje de Asriel (que luego se chupó muchísimas horas de edición en Photoshop). Era algo que ya pegaba. Y tras eso, gracias a la recomendación de mi amigo... ¡expusimos en Comic Stores!


Pareciera que, al menos por mi parte, di todo lo que se podía dar. En Halloween de 2018, Tobyfox sorprendió al mundo con Deltarune, aunque sólo fuera el Capítulo 1. Un digno sucesor impecable en todos los sentidos, que aunque su conexión con el primer juego no es explícita, todos sabemos que está ahí; es una de las cosas que más intrigan a la comunidad, y de la que de momento sólo pueden hacerse especulaciones. ¿Un universo alternativo? Sin duda es una extensión de Undertale, y por ello la incluyo aquí. Y al cabo de un año, dibujé un poster de Deltarune, Capítulo 1:

Aún seguimos a la espera de su continuación, que parece estar tomándose su tiempo. Pero, como quien no quiere la cosa, ¡ahí va! ¿Cinco años? Pareciera que fue ayer. ¡Feliz 5º Aniversario, Undertale! ¡Y por todos los años que vendrán!

PD: ¿se nota la evolución artística?

No os podéis perder el concierto conmemorativo que se emitió online, y que vimos en mi canal de Twitch mientras pintábamos la obra. ¡Muy emocionante!