Llevaba mucho tiempo queriendo hacer esta excursión. Ya había ido en un par de ocasiones años atrás, cuando estaba en Dos Hermanas. Así que dejo vídeo primero, con lo que más me gustó y pude grabar.
Aprovechando que tenía vacaciones a la semana siguiente, salí tempranito un domingo (en que supuse habría menos gente), para echar el día entero y volver al siguiente. Tras pasar por Santa Justa, me bajé en la parada del cercanías (la urbanización es bonita pero está en mitad de la nada). Una vez en el salón, tengo que decir que el nuevo sitio no tiene punto de comparación a cuando estaba en Dos Hermanas en un polígono industrial. El tamaño, decoración y servicios han pegado un subidón. Y los precios no estaban mal. Tras un mandatorio café, empezó el vicio.
Tenía mis dudas sobre la cámara (un móvil con un palo selfie barato), pero pude grabarme bien jugando a la mayoría de las máquinas. Lo que más disfruté fueron:
- Castlevania: The Arcade. Se jugaba con un mango que simulaba los latigazos, y contaba con un par de botones. Era muy divertido y no tan frenético ni ensordecedor como suelen ser los arcades de cabina envolvente.
- Dariusburst: Another Chronicle. Un bello shmup espacial con pantalla doble, utilizando un sistema de espejos para extender la acción en formato ultra panorámico. La música y los sonidos crea una atmósfera inigualable.
- Gunblade NY. Un favorito personal, muy satisfactorio por la pistola en sí. En su día estuvo en el salón recreativo de Eroski y me gustaba mucho.
- Time Crisis 2. Los gráficos se han quedado un poco atrás, pero la suavidad y el retroceso del cañón al disparar es magnífico. Éste tuvo una gran conversión en PS2.
- Crisis Zone. Otro shooter muy satisfactorio, con vibración en la pistola, en el que puedes destrozar todo el escenario. También estuvo en Eroski en su día.
- Los pinballs. Sólo pude jugar a dos, pero el de Godzilla me impresionó. Pantalla con clips de las películas, poder elegir oponente, y multitud de efectos en el tablero que me mantuvieron enganchado bastante tiempo. En algunos momentos se liberaban tres bolas a la vez y es una auténtica locura.
En general, sobre todo jugué a clásicos, con alguna partida a Mortal Kombat, NeoGeo, Capcom... No toqué los títulos indie, musicales o de baile porque no son lo mío. En carreras probé Ridge Racer 5 (más por factor nostalgia, ya que fue mi primer juego de PS2). Había otro de llevar una ambulancia, en el que fracasé estrepitosamente en mi única partida. Otras curiosidades incluyen a Silent Scope, con el uso de la mirilla en el descomunal rifle. Silent Hill estaba allí, aunque el juego en sí me pareció algo mediocre. Police 24/7 es uno de esos arcades únicos, con sensor de movimiento, muy preciso y funcionando bastante bien (éste estuvo en el salón recreativo de Rosaleda en mis tiempos y tuve conversión a PS2, pero sin la magia que lo caracteriza). The House of the Dead: Scarlet Dawn tenía una cabina envolvente que incluía soplos de aire cuando había algún efecto en pantalla, lo cual no deja de ser espectacular. Densha De Go! es digna de mención. Aunque no lo jugué en esta ocasión, sí pude probarla cuando Arcade Planet estuvo en Dos Hermanas. Añade un factor de dificultad el hecho de estar completamente en japonés.
Hay que tener en cuenta que muchas de estas máquinas con periféricos no dejan de ser antiguas y por tanto, poco precisas, o con mala calibración. Crazy Taxi estaba por allí (un juego que quemé en PS2) con el que no podía ni acelerar. The House of the Dead 2 la pistola funcionaba a duras penas (y a partir del segundo título de la saga, los juegos son para olvidar; ¿en qué momento dejaron de esforzarse por poder "desmembrar" a los zombies?). Radikal Bikers no se dejaba controlar muy bien. De todas formas, es un gran trabajo que estén preservadas y disponibles para jugar, así que mis dieces para el equipo de Arcade Planet.
A la vuelta me llevé un buen susto. Al frío y la lluvia de la noche se sumó una estación desierta. El que tenía que coger no pasaba durante dos trayectos en domingo (error de cálculo), con lo que tuve que esperar bastante a la intemperie. Luego de Santa Justa al hostal, una larguísima caminata (otro fallo de cálculo...), llegando casi a medianoche y sin cenar. Al día siguiente ya fue otra historia (Renfe se volvió a retrasar, para sorpresa de nadie). Pero se quedan los buenos recuerdos. ¿Volveré? Desde luego.







































